Desaprender para aprender.
Podemos definir el género como una construcción social donde a cada uno a razón del sexo biológico se le asignan roles compuestos por determinadas formas de comportamiento social. La práctica de estos roles de género solo ha categorizado las diferencias entre hombres y mujeres abriéndole paso a la desigualdad.
Las sociedades patriarcales a nivel histórico lo único que han hecho por nuestras mujeres y niñas es limitar su desarrollo cognitivo, social, económico, delegando a la mujer al ámbito privado, incluso en algunas culturas el poder masculino compra y vende mujeres, es por ello, que debemos preguntarnos: ¿Por qué es importante que haya perspectiva de género?, ¿Por qué es necesario hablar de masculinidades saludables?, ¿Por qué es fundamental que desde los organismos que dan respuesta en caso de emergencias y desastres se piense con perspectiva de género?
Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos; todos/as, tenemos los mismos derechos en nuestra condición de humanos, incluyendo a mujeres y niñas. Los hombres no tienen derecho a decidir o legislar el cuerpo de las mujeres, no pueden decidir que mujer vive o muere, o si una mujer debe o no debe educarse, ni mucho menos imponernos el matrimonio. No obstante, en todo el mundo, hay sociedades donde se sirven de las vulnerabilidades para demostrar su poder.
Es necesario hablar acerca de las masculinidades saludables, porque solo así podremos ir construyendo puentes que eliminen la brecha entre hombres y mujeres. La representación femenina en puestos de poder o de toma de decisión es un derecho, no una miserable cuota, que siempre será leída por las sociedades "conservadoras" como una acción afirmativa que solo genera gasto público y no lo ven como una forma de reducir las desigualdades y garantizar derechos.
Es vital que en situaciones de desastres se piense en las mujeres y las niñas y sobre todo en las mujeres discapacitadas, niñas embarazadas, mujeres ancianas y madres solteras, además de las mujeres de la comunidad LGBT que en situaciones como estas siempre son las más vulnerables; esto para que casos como los ocurridos en Loussiana luego de las inundaciones o en Haití luego del terremoto no se repitan. En situaciones catastróficas, las mujeres siempre son las más afectadas, y si a eso le sumamos una condición física o de edad, el nivel de vulnerabilidad es mayor por ende quedan expuestas a distintos tipos de abusos entre ellos el acoso, la violación o el chantaje.
¿Y ahora qué hacemos?,-Bueno, podemos empezar por cuestionar todo, incluso lo que ya creíamos bien definido. Comenzar a desmontar los estereotipos que engloban los roles de géneros. Iniciar a hablar sobre el racismo, y como este evita el desarrollo de las comunidades afrodescendientes.
Dejemos de asociar a las mujeres con cosas/profesiones/oficios de cuidado y probemos con entender que las mujeres podemos ser científicas, investigadores, ingenieras y hasta astronautas (cosa que ya está demostrada).
No banalicemos el acoso, no dejemos obrar ni germinar ningún tipo de violencia. Hablemos sobre educación sexual integral sin miedo y sin tabú. Erradiquemos el machismo y su ideología asesina.
Pero sobre todo, eduquemos a nuestros niños para el amor, enseñándoles que los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos y que por lo tanto las niñas no son inferiores a ellos.
"El Estado debe incentivar la creación de políticas enfocadas en la educación masculina y femenina, donde más allá de enseñar al varón a ser sumiso o a la mujer a dejarse llevar, se enseñe que ambos tienen igualdad de derechos y deberes y por tanto deben respetarse y asumirse como dos adultos independientes que deciden unirse para complementarse, no para destruirse ni ver quien aguanta más".
El imperio Romano no se construyó en un día, y el sistema machista tampoco. Cada generación le pasa sus saberes, reglas y costumbres a la nueva generación y esta cadena de herencia cultural siempre nos adoctrinó para ser machistas, ahora debemos romper cada anillo de esta cadena, para educar y criar niños y niñas libres de machismo, de sexismo y de racismo, ¡POR ESO EL CAMBIO DEBE SER YA!
Autora:
Angeliana Ma. Arias Martínez.
Estudiante de quinto año de Medicina.
Educadora Sexual.
Representante SCORA/ODEM UNPHU 2020
Instructora de Primeros Auxilios.

Estamos cambiando. Desde pequeños les he estado diciendo a mis hijos varones que su hermana y yo no somos sus sirvientas, somos iguales y tenemos los mismos derechos y deberes y tenemos que respetarnos.
ResponderEliminarExcelente!!
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